Tratamiento del Pie Zambo
Dr. Ignacio V. Ponseti
Departamento de Cirugía Ortopédica
University of Iowa Hospitals and Clinics
Evaluación: Revisado Externamente
Fecha de creación: Marzo de 1996
Fecha de la última revisión: : Enero de
1998
English Version
La mayoría de los cirujanos ortopédicos están
de acuerdo que el tratamiento inicial del pie zambo o equinovaro debe
ser conservador y debe empezarse en los primeros días
después del nacimiento, que es cuando las propiedades
fibroelásticas del tejido conjuntivo que forman los
ligamentos, la capsula articular y los tendones es más
moldeable. Las operaciones realizadas a esta edad tan temprana
inducen fibrosis, cicatrices y rigidez de las articulaciones
[4,5]. La cirujía debe retrasarse hasta que el
niño tiene por lo menos seis meses de edad. Por lo tanto, los
primeros meses de vida son el período de oro para que un
cirujano habilidoso y conocedor del pie zambo pueda corregir la
deformidad mediante manipulaciones y enyesado. La técnica
más eficaz y mas segura para la corrección de la gran
mayoría de los casos de pie zambo es la de manipulación
del pie seguida de un yeso bien moldeado[11].
Los fracasos que generalmente ocurren con el tratamiento
manipulador son pricipalmente debidos a que el cirujano no posee un
conocimiento detallado y completo de la cinemática
(cómo se mueven las articulaciones) y de la anatomía
patológica de la deformidad. La cinemática del pie
zambo fue descrita de una manera muy precisa por Farabeuf en 1892
[6] y por Brockman en 1930 [2]. En 1963, cuando
publicamos los resultados de los primeros quince años de
tratamiento, explicamos que para corregir la deformidad todos los
elementos esqueléticos debajo y delante del astrágalo
deben ser rotados externamente, es decir, abduccidos, debajo del
astrágalo, que está firmemente sujeto por la
articulación del tobillo [10]. En una revisión
reciente de los pacientes que tratamos hace entre 25 y 42 años
[3], encontramos que si bien el pie zambo es menos flexible
que el pie normal, no existen diferencias significativas en la
incidencia de dolor o en la capacidad funcional de la persona nacida
con pie zambo cuando se compara con un grupo de personas de la misma
edad nacidos con pies normales.
Nuestro tratamiento es fácil de aprender. Un residente
interesado adquiere la habilidad técnica necesaria para
corregir pies zambos con dos o tres casos de práctica. Los
pasos principales de la correción se ilustran en las Figuras
1 a 9 , basados en un modelo de pie zambo hecho con hueso de
plástico y cuerdas elásticas.
Primero, el residente aprende a identificar la posición de
los principales huesos del pie en su relación con los maleolos
del tobillo y la cabeza del astrágalo mediante la
palpación. En el pie zambo, el calcáneo, el escafoides
y el cuboides están rotados medialmente con relación al
astrágalo, y mantenidos firmemente en adducción e
inversión por los ligamentos y los tendones contracturados
(Figura
1 ). Sin embargo, aunque todo el pie se encuentra en una
posición extrema de supinación, el antepié
está pronado con relación al retropié lo cual
aumenta el cavo, en el cual el primer metatarsiano tiene más
flexión plantar que los metatarsianos laterales (Figura
2). El residente también aprende a apreciar la distancia
entre el maleolo medial y la tuberosidad del escafoides. Cuanto
más pequeña es esta distancia, más severo es el
pie zambo (Figura
1). Además, mientras se abduce el pie, se debe juzgar el
grado de resistencia del escafoides para separarlo del maleolo
medial. Esta resistencia está relacionada con el grado de
severidad de la deformidad.
Para corregir el pie zambo, primero se corrige el cavo mediante la
supinación del antepié y la dorsiflexión del
primer metatarsiano (Figura
3 and Figura
4). El pié nunca debe ser pronado.
Para corregir el varo y la aducción, se mantiene el
antepié en supinación mientras se abduce todo el pie
ejerciendo contrapresión lateral con el pulgar en la cabeza
del astrágalo (Figuras 5,
6,7).
El calcáneo es abducido mediante rotación y
deslizamiento debajo del astrágalo (Figura
8). Al mismo tiempo que se abduce el calcáneo,
también se desplaza lateralmente en eversión, con lo
cual se corrige el varo del retropié (Figuras 8,
9,10,
11). Sin la abdcución no es posible el desplazamiento en
eversión [7]. La correción obtenida con esta
manipulación se mantiene mediante la inmobilización del
pie en un yeso que llega hasta la parte alta del muslo, y este yeso
se deja puesto durante cinco a siete días. Como resultado de
la inmobilización, los ligamentos mediales y posteriores antes
contracturados tienden a relajarse. La deformidad se correge
gradualmente mediante nuevas manipulaciones y otros cinco o seis
cambios de yeso. Para estirar los ligamentos mediales del tarso con
los últimos yesos, la parte del pie enfrente y debajo del
astrágalo debe abducirse hasta un ángulo de 60 a 70
grados (Figura
8). El talón no se debe tocar nunca (Figura
11).
El equino del retropie se corrige mediante la dorsiflexión
del pie una vez abducido. Es a menudo necesaria una tenotomía
del tendón de Aquiles para completar la corrección del
equino [11].
Al nacimiento, se observan muchos grados de severidad y rigidez de
pie zambo. La mayoría de los fracasos del tratamiento
manipulador están relacionados más con el defecto en la
técnica de manipulación y enyesado que con la severidad
de la deformidad. Nuestra experiencia de 50 años nos demuestra
que la mayoría de los pies zambos, si se tratan en los
primeros meses después del nacimiento, pueden corregirse
fácilmente con cinco o seis manipulaciones y yesos. Un
número muy reducido de bebes con pies zambos muy severos y con
unos ligamentos tan rígidos que no ceden a las manipulaciones
necesitarán corrección quirúrgica. Los
resultados funcionales a largo plazo de nuestros pacientes tratados
en la infancia indican que un pie zambo bien tratado tiene forma
normal y augura vida activa normal [3].
Los errores más comunes en el tratamiento del pie zambo y
como prevenirlos son:
- Pronación y eversión del pie (Figura
12 y Figura
13). Se asume incorrectamente que la supinación severa
del pie zambo se corregirá mediante la pronación y
eversión del pie. La pronación del pie hará
que la deformidad empeore porque se aumenta el cavo del pie y se
bloquea la rotación del calcáneo debajo del
astrágalo cuando el mediopié y el antepié son
retorcidos en eversión [12]. La supinación
del pie y el varo del talón son corregidos mediante la
abducción del pié supinado debajo del
astrágalo (Figura
15).
- Rotación externa del pie para corregir la
aducción mientras el calcáneo está en varo
(Figura
14). Esta maniobra causa un desplazamiento posterior del
maleolo lateral debido a la rotación externa del
astrágalo en la articulación del tobillo. El
desplazamiento posterior del maleolo lateral y la rotación
externa del cuerpo del astrágalo que se ve en pies zambos
mal tratados, debe considerarse una deformidad iatrogénica
[12]. No ocurre esto cuando el pié es abducido en
flexión plantar y en supinación mientras se aplica
una contrapresión con el dedo pulgar en el lado lateral de
la cabeza del astrágalo, lo cual permite que los ligamentos
mediales del tarso sean estirados y que el calcáneo se
abduzca debajo del astrágalo corrigiendo al mismo tiempo el
varo del talón (Figura
15).
- Abducción del antepié con el pulgar situado
lateralmente sobre la articulación
calcáneo-cuboidea, tratando de arquear el pie como si fuese
un alambre torcido. Esta maniobra indicada por Kite es un error
muy grave en la manipulación del pie zambo [8]. Si
se abduce el pie con presión en la articulacion
calcáneo-cuboidea, lo que sucede es que se bloquea la
abducción del calcáneo, y por lo tanto se impide la
correción del varo del talón (Figure
11). Kite creía erróneamente que el varo del
talón podría fácilmente corregirse mediante
la eversión del calcáneo. No se dió cuenta
que el calcáneo sólo puede ser evertido cuando es
abducido, es decir, rotado lateralmente, debajo del
astrágalo. Este error en la técnica de Kite tuvo un
impacto muy negativo en el tratamiento manipulatorio del pie
zambo. Kite logró corregir la deformidad después de
innumerables manipulaciones y cambios de yesos durante 8 a 12
meses. Sin embargo, dado el tiempo requerido para conserguirlo, la
mayoría de sus seguidores, con notables excepciones, han
recurrido a la cirugía.
- Frecuentes manipulaciones pero sin inmobilización con
un yeso. El pie debe inmobilizarse después de cada
manipulación en la posición máxima de
corrección obtenida. Este yeso sirve para cambiar la
dirección de las fuerzas de presión y así
moldear el tarso y para mantener los ligamentos alargados y
además, como resultado de la inmobilización, para
que los ligamentos contracturados se relajen, facilitando el
alargameinto mediante las manipulaciones sucesivas a intervalos de
cinco a siete dias [11].
- Inmobilización con un yeso por debajo de la rodilla en
vez de hasta el muslo. Para prevenir la rotación del
tobillo y del astrágalo, un yeso largo hasta la parte alte
del muslo con la rodilla en 90 grados de flexión es
absolutamente necesario. Ya que todo el pie debe corregirse y
mantenerse en abducción debajo del astrágalo, el
astrágalo debe permanecer fijo y no rotar, pues se pierde
la correción obtenida mediante las manipulaciones.
- Intentar corregir el equino antes de que el varo y la
supinación del pie estén totalmente corregidas. Esta
maniobra resultará en una deformidad rocker bottom del
pie.
- No usar unos zapatos unidos a una barra metálica y
mantenidos en rotación externa durante todo el dia durante
3 meses y luego por la noche durante un periodo de tres o cuatro
años. Estas ferulas son necesarias para contrarrestar la
tendencia de los ligamentos a contracturarse de nuevo lo que
resultaría en una recidiva de la deformidad. Los tobillos y
la rodilla pueden moverse libremente y al patalear el niño
se fortalecen los músculos [11].
- Intentar obtener una correción anatómica
perfecta. Es incorrecto asumir que la reducción de los
elementos esquéleticos resultará en una
anatomía normal y en un resultado funcional a largo plazo
excelente. Nosotros no encontramos que existiera una
correlación entre las características
radiográficas del pie y los resultados funcionales a largo
plazo [3]. En casos de pie zambo muy severo, una
reducción completa del desplazamiento medial del escafoides
puede que no sea posible mediante manipulaciones. Los ligamentos
mediales del tarso no pueden ser alargarse lo suficiente como para
permitir una posición anatómica perfecta del
escafoides enfrente de la cabeza del astrágalo. Sin
embargo, ya que la cápsula articular y los ligamentos
juegan un papel esencial en la cinemática de las
articulaciones del tarso [7], creemos que estos no pueden
cortarse sin impunidad [4,5]. En los bebes, los ligamentos
mediales deben ser alargados de una manera gradual mediante las
manipulaciones y no deben cortarse con el bisturí para
obtener una reducción anatómica perfecta
[11].
- Aún con un escafoides parcialmente reducido, el
antepié puede alinearse con el retropié ya que
los ligamentos enfrente del escafoides y el ligamento en Y
calcáneo-cuboideo-escafoideo se alargan también,
permitiendo un desplazamiento lateral y una angulación
lateral de los cuneiformes y del cuboides con repecto a los
metatarsianos. El calcáneo puede ser abducido lo
suficiente como para que el retropié pueda llevarse a
una posición neutra normal. Esta reducción
imperfecta proporcionará unos resultados funcionales y
estéticos satisfactorios en la edad adulta y
evitará muchas de las complicaciones asociadas con la
cirugía. Sin embargo, en niños mayores de seis
meses, los ligamentos pueden ser tan rígidos que se
necesite dividirlos quirúrgicamente para poder obtener
una posición del pié adecuada.
Las recidivas en pie zambo son frecuentes y son problablemente
debidas a la misma causa patológica que inicia la deformidad,
pero, sin embargo, pueden ser corregidas más fácilmente
con manipulaciones y dos o tres yesos. Cuando se observa una segunda
recidiva y el músculo tibial anterior ejerce un efecto
supinatorio muy fuerte, el tendón debe ser transplantado al
tercer cuneiforme. Este transplante previene otras recidivas y
corrige el angulo astrágalo-calcáneo anteroposterior, y
por lo tanto, reduce la necesidad de seccionar quirúrgicamente
los ligamentos del tarso [9,10].
Los cirujanos con experiencia limitada en el tratamiento del pie
zambo no deberían intentar corregir la deformidad con
manipulaciones y yesos. Puede que tengan éxito en corregir
casos moderados de pie zambo, pero los casos severos requieren manos
expertas. Es muy fácil empeorar esta deformidad tan compleja.
El tratamiento manipulador posterior se vuelve mucho más
difícil e incluso imposible. Si después de poner dos o
tres yesos se observa que la deformidad no se está corrigiendo
bien, no se debe continuar con nuevas manipulaciones y enyesado. En
esta situacion, el paciente debe ser enviado a una institución
donde el personal tenga más experiencia en el tratamiento con
manipulaciones y yesos, antes de considerar que el tratamiento
conservador ha fracasado y se necesita cirugía para corregir
la deformidad. Los resultados funcionales a largo plazo son siempre
mejores si se evita la cirugía [11]. El tratamiento de
un bebe con pie zambo y los resultado a los 38 años de edad
están ilustrados en las Figuras
18 a 30. Los resultados de un tratamiento quirúrgico mal
indicado están ilustrados en las Figuras
31 a 34.
Indice
de Figuras
Información
para los pacientes con pie zambo y sus padres
Bibliografía
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Masson, Paris. (First published 1872, Masson, Paris).
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